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Realidad, ética y Photoshop

La verdad es que si encontramos publicidad no manipulada en estos tiempos es algo sorprendente porque realmente hoy todo lo que nos rodea en cuanto a los anuncios nos está engañando.

No sé si les ha pasado, pero regularmente cuando voy caminando por la calle y sobre todo cuando entro a las plazas, me topo con mucha publicidad sobre la moda. Estos anuncios siempre muestran a personas perfectas modelando la ropa, los zapatos, los accesorios y después de ver todo lo que se puede realizar en los programas de diseño, solo sonrío y si voy acompañada de alguien le digo simplemente: Photoshop.

Si voy con amigos que estudiaron lo mismo que yo o que están en el  mismo ámbito podemos jugar a detectar los errores o en donde se puede ver que hicieron algún retoque fotográfico, si voy con alguien que no esta en el medio y me comentan “no, no lo creo”, lo dejo hasta ahí.

La verdad es que si encontramos publicidad no manipulada en estos tiempos es algo sorprendente porque realmente hoy todo lo que nos rodea en cuanto a los anuncios nos está engañando. Tal vez mucha gente cree que estoy exagerando y tal vez sí, pero desde un tiempo para acá se nos ha hecho tan común salir a la calle y ver anuncios de mujeres y hombres con cuerpos y rostros perfectos, cuando sabemos que no es así. Simplemente, el hecho de que se haga viral una fotografía de un artista sin maquillaje y nos sorprendamos, me deja sin palabras.

La ética sin duda es de las cosas mas difíciles de analizar, cada quien tiene y maneja la suya a su gusto y no estoy aquí para sermonear ni mucho menos, pero justo este punto nos hace aceptar o rechazar algunos trabajos, justo donde yo estoy en estos momentos llego a tener sesiones de fotos muy rápidas y sencillas.

Las fotos que se necesitan por lo general sólo requieren un retoque en cuanto a luz y tonos, pero me llama la atención que después de terminar una sesión siempre me piden que  elija la mejor, eso es normal que digan. Pero después no falta el comentario de “me quitas las arrugas” o “ahí me arreglas lo que tengas que arreglarme”, ante estos comentarios sólo me queda sonreír y asentir. Finalmente por el tiempo que existe entre el proceso de la foto y la salida de la misma no existe mucha oportunidad para hacer ese retoque tan meticuloso.

No puedo y no me atrevo a lanzar una crítica en contra de los diseñadores que hacen esto, ¿por qué? porque hasta la fecha no me he tenido que enfrentar al hecho de tener que retocar una fotografía para publicidad y es por ello que no sé si pudiera hacerlo por el simple hecho de que choca con mi ética, pero finalmente, siempre habrá alguien que haga el trabajo que nosotros no queramos y/o rechacemos por el simple hecho de que a la otra persona no le afecta ni choca con sus intereses o simplemente por algo más humano como llevar comida a su casa.

Si lo vemos desde fuera de la burbuja tal vez no sea algo tan grave, pero aún así es engañar a la gente y por supuesto que no puedo responsabilizar a mi gremio por eso, al final ellos trabajan para alguien, llámese marca, compañía, etcétera, y como comentaba en una columna anterior: al cliente, lo que pida.

Me he percatado de que nosotros como gremio ya no nos dejamos “engañar”, por decirlo de algún modo, con cualquier publicidad, sí podemos admirar el trabajo bien hecho porque no es fácil realizarlo,  pero no creemos en todo lo que vemos, desde una actriz en portada, hasta las fotos de una carta de un restaurante.

Tal vez en un futuro me enfrente a una decisión sobre hacer algún trabajo de este estilo, ni siquiera me estoy negando, pero es simplemente sorprendente que tengamos este mundo perfecto que vende la publicidad cuando no lo es. Si ustedes no tienen problema en hacerlo, adelante ya tendrán sus razones y nadie podrá criticarlos. Finalmente estos son gajes del oficio.

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