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De novato a experto, fotógrafo ecuatoriano relata su proceso creativo

De novato a experto, conoce el proceso creativo que el fotógrafo ecuatoriano  Narcis Herrera, ha llevado a lo largo de su carrera profesional.

Una de las maneras de aprender acerca de tu profesión creativa y adquirir experiencia es a través de los propios testimonios de las personas que se dedican también a tu actividad, como el del fotógrafo ecuatoriano   Narcis Herrera, quien relata su proceso desde su país natal hasta que se avecindó en Argentina y logró crecer dentro de su profesión.
Como él mismo relata, todo comenzó del mismo modo que muchos de los creativos visuales de la actualidad comenzaron: con la herramienta que su teléfono móvil representó desde el principio gracias a su cámara fotográfica integrada.  Conoce su proceso relatado por él mismo y observa la evolución que sus trabajos han mostrado con el paso del tiempo.
“Hace un par de meses –después de que me robaran mi cámara- me tocó empezar a idearme maneras de hacer algo medianamente decente por semana; porque  como dicen “uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde” entonces, obviamente después de meses de ´¡no sé qué chuchas hacer!’ o ‘no tengo ganas’, de repente tooooodooo era una fotografía en mi mente que no podía sacar como quería. –a la verga-
“Volví a mi viejo compañero, el celular. Y últimamente me he puesto a pensar. ¿En qué momento empecé en esto –la escena se desvanece jaja-?
“Cuando estaba entrando al colegio me dieron un Sony Ericsson –ni idea el modelo- , venía con una cámara que le conectabas por el puerto del cargador y, -viendo unas fotos que encontré hace poco por error-  me acordé que me encantaba tomar fotos de todo, en el colegio y en mi casa –además de incontables selfies-
“También encontré hace un par de semanas donde mi papá, una cámara digital de video vieja y tenía unas cosas de un viaje que hice a los 15 con uno de mis mejores amigos y mi familia al Cotopaxi. Mi amigo y yo parecemos un par de vagabundos buscando refugio, pero nos parábamos super flawless a tomar té en la quebrada  para una foto –además de que hacíamos videos tipo jackass-.  ​​​​​​​
“Esto me hizo acuerdo de que a los 15  –en un campamento cristiano, que juro parecía una película de Disney en ácidos, con todos cantando desde el amanecer hasta el declive mental- me tomaron la primera foto en la que yo sentí que mi alma no se iba a ir –ya me la había quitado el campamento- y cuando me mostraron las fotos unas semanas post trauma -no tengo fotos-, recuerdo que por alguna razón el hecho de verme retratado en la foto me hizo pensar en que podía darle vida a los personajes que solía crear –para monólogos que me hacía a solas- siendo yo el protagonista.
“Mi papá compró luego una cámara digital china y empecé a tomarme fotos casi todas las semanas por las noches, me encantaba jugar con todo lo que tenía en el cuarto para armar looks. También alrededor de esta época entré en crisis por mi peso y me obsesione con el baile –es el único ejercicio que no me desquicia-, particularmente con el Onyx Hotel Tour de Britney y solía bailar de 8 a 10 horas por día, a ratos hasta desmayarme.-Don’t do this at home kids-.
“Eventualmente dentro de mi crisis, esto se volvió una rutina diaria… mientras bailaba, me veía en el reflejo de la ventana y ponía la cámara en frente mío con temporizador y me encantaba vestirme con full capas para sentir que la ropa bailaba conmigo. -he llegado a la conclusión de que mi estilo se resume en: Bailarín de Britney-
Casi por 6 años pase tomándome incontables fotos con mis vecinas del conjunto y siendo la persona más narcisista del mundo. Cuando tenía unos 21 a mi papá le salió un viaje por el trabajo y  me compró una cámara porque jodía demasiado y le prometí que de alguna manera iba a justificar el precio del equipo… y empecé a sacarles fotos a mis novios.
“En los primeros 2 años solo me dediqué a jugar con la cámara y todo lo que se me ocurría tipo personajes femeninos, lo hacía con mi prima que es una del chuchas –y en ese entonces tenía como 12 o 13-.​​​​​​​
Estas me tomó ella.
“Luego un día llegó de vacaciones la prima de mi mamá que tiene un espíritu increíble y vio mis fotos y fue la primera persona en pagarme por un trabajo -que hicimos en la capilla del hombre- y alguien que me ha impulsado por todos estos años. –Una de las fotos la utilizó como portada del libro “Anita Querida” que es una recolección de consejos, memorias y dichos que su padre le dejó como legado y uno de mis tesoros más sagrados- Y después de esto ya sentí un chance más de confianza y empecé a sacar fotos a más amigos.
Durante esta época le conocí igual al Byrito, que fue uno de mis primeros ‘musos’ y también una de las primeras personas en creer en mi trabajo.
“Luego me mude para Argentina y en un tiempo de necesidad, la fotografía lucía como la única cosa coherente en mi vida y pensé ‘suerte o muerte’ y empecé a dedicarme rigurosamente a tomar fotos. Me contrataron para un blog masculino y fue mi primer acercamiento real con la moda. También allá en medio de un tiempo muy denso de mi vida, una gran amiga -con una voz increíble- llamada Celeste Serine me dio la oportunidad de volarme creativamente y nos mandamos una producción de fotos y video de 4 días sin dormir antes de regresarme a Ecuador.
“Después de un par de meses en el país le conocí a una de mis mejores amigas la Dona Papayas y ella me devolvió la diversión en la fotografía y la vida.
“Eventualmente empecé a trabajar en el blog de moda Front Row –que fue mi casa y universidad por 3 años- y a la par intentaba sacar mis proyectos personales adelante –los cuales se convirtieron mayoritariamente en auto retratos- La Cris es increíble, tiene una inteligencia brutal y puede lograr todo lo que se propone. Realmente llego no solo a ser mi jefa, sino mi confidente, mi consejera y una hermana para mi.
“En el mundo de los blogs, a diferencia de las revistas, el contenido normalmente se produce de manera casi inmediata –es como el fast fashion- si haces las fotos de un look, se sube ese rato; si haces fotos de un evento, entre más rápido mejor. Entonces es una experiencia casi catártica porque no tienes tiempo para pensar y más allá de eso de perder el momento –o el tiempo-. Fue un periodo en el cual entendí como aterrizar mis ideas y tomar decisiones bajo presión basado en instinto. Aprendí todo lo que no sabía de la parte técnica de fotografía, desarrollar conceptos, ser socialmente coherente, armar equipos, perder el miedo, cagarme del miedo, etc. Fue una etapa increíble y a los que les guste la fotografía de moda les recomiendo intentar trabajar con un blog que les interese, porque es un aprendizaje constante y todos los días son diferentes.
De regreso al presente,  después de estar yendo en turbo por tanto tiempo y ahora tomando fotos otra vez con mi celular; este periodo ha sido para relajarme un poco. Hace poco pensé:
‘Le voy a quitar toda la seriedad a lo que hago… en mi mente’
No que me valga verga, sino simplemente quitar lo “serio” de mi trabajo, solo divertirme. Y estas últimas semanas me siento con un niño que juega pero a un nivel un poco más ambicioso. –y con libido incluido-.
 
“Tripeo que somos un grupo de niños jugando a crear una escena pero cada uno está obsesionado con su rol. Jugamos a las estatuas con la modelo, a pintar con la maquillista, a esculpir con el peluquero, a disfraces con la del styling y los diseñadores, a la comidita con los del catering, –en mi caso- a las escondidas con el de behind the scenes y yo por mi lado juego a ser fotógrafo.
“Me siento como a los 8 cuando inventábamos personajes de la nada y nos metíamos en el papel solo por el puro placer de crear algo juntos, de darle un poco más de realismo a la imaginación.
Pasar el concepto de trabajo a juego, me ayuda a relajarme –siempre me pongo muy ansioso al momento de hacer fotos- y a romper mis propios esquemas al quitar el concepto de “bueno o malo” de mi cabeza y simplemente disfrutar.
“Muchas de las cosas que pensé que estaban mal o que eran una “pérdida de tiempo”, terminaron siendo mi vida y la base de lo que soy. Es gracioso pensar que todo empezó con una selfie…”

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Escrito por Alejandro Rodríguez Durán

Comunicólogo egresado de la Facultad de Ciencias políticas y Sociales. Apasionado de la fotografía, el buen sazón y el canto.

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